Papa

Casi nunca me planteo el porque de mis actos. Creo firmemente en los estragos del destino, que lo que sucede, conviene.

Por eso sé que el origen de tu deambular, el saberte áspero en la pronta huida, no son más que escritos sin sentido de un libro aun por empezar. Joder papa, toda la vida descabezando sueños para darnos cuenta que lo mejor del prólogo es cuando no le sigue un punto y final.

Creo que sabes que fuera de los libros haces falta, que lo mas importante no es la salud y que la sangre que hierve siempre deja poso en el corazón.

De ti aprendí a echar la llave, que la lluvia que menos moja es la que no se espera, que las tormentas curan cicatrices y que siempre hay un mal que por bien no venga. Aprendí a quitar la mesa, a escanciar el miedo, a saber que el que menos sabe es el que habla con el estomago lleno.

Felicidades papa, por sobrellevarlo todo con el honor y la dignidad que quedaron en el olvido.

Gracias por enseñarme que lejos de casa siempre hace un poquito mas de frío, que cargar a la espalda el cielo hace el camino mas llevadero, que a sol y pesambre sabe el llanto de los míos…

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