Entrepierna

Te lo dije mil veces.

El destino y los dioses me tienen ojeriza.

Se ríen de las lágrimas del viento

y cambian a menudo la arena del reloj

que descabalga

las patas de mi cama.

El mirlo blanco que templaba mis sabanas

se deshace en los charcos que alfombran

el camino hacia tu casa.

Pienso que quizás, esto del saber es algo

enfermizo, como chabolas en primera

linea de vertedero, como la toalla

que se rebela en el tendedero

Yo moriré y ellos conseguirán el

tan anhelado deseo:

Un par de putas en los dinteles

que dan paso a la claraboya

de tu cielo


2 respuestas a “Entrepierna

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