Vita


Quisiste vivir para contarlo

Quisiste ser la comisura que el cierzo

reseca, y el llorar de ojos alquitranados

Te sumías en cielos de trigo y en el

fresco del valle de mi infancia…

sabes bien

lo que hubiera yo pagado

por morir en una de tus cuadras.

Te negaron la plaza en aquella nube

Y la mirabas pasar, como miran

los niños que nacen sin alma,

con la cadena debajo del brazo,

usurpando la silla a la rutina

de la acera de mi calle

Te arrebataron la sonrisa,

y las pinzas en el tendedero

tocaban a muerto.

Se amotinaron las pelusas

y el ombligo tan yermo

se perdió en el horizonte

que marcaba mi piel a fuego

Quisiste vivir para contarlo

y no te dejaron.

Las cigüeñas desertaron y el crotoreo

masticaba el vacío del portal

Pero sabrás que esto que escribo

no son más que los retazos

de tus veranos soñados

Y a ti, a quien tanto he querido

te debo las letras de mis brazos

que son la tinta del moral

que ahora sangran

mis manos…



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